Albert Ellis, psicólogo representativo y fundamental del Modelo Cognitivo-Conductual, fundamenta gran parte de sus aportaciones en la importancia que tiene la interpretación que se realiza en las situaciones como causante de los problemas de los Seres Humanos. Según sus planteamientos, «sentimos según pensamos». La emoción sería en la mayoría de los casos, consecuencia de la interpretación.
A su vez, la interpretación conformado por el sistema de creencias del sujeto estaría compuesto fundamentalmente por las experiencias y la educación. Ésta última iría desde lo más micro, esto es, el entorno cercano del sujeto (familia, amistades, etc.), hasta lo más macro, la cultura.
Ante todo ello, la cultura proporciona para bien o para mal, un marco referencial en cada aspecto importante en la vida de las personas donde éstos se pueden mover con más o menos dificultad. Ese marco establece lo normativo y no normativo, lo permitido y no permitido, lo aberrante y lo adecuado, etc.
De todos es conocido la importancia que objetiva y subjetivamente tiene la sexualidad  Humana. El marco de referencia en este sentido, establece un Modelo Sexual que vamos a denominar Tradicional o Convencional. Este modelo, se ha ido conformando a lo largo de los siglos influido por numerosos grupos de poder que pretendían amoldarlo hacia la consecución de sus objetivos.
El modelo sexual tradicional o convencional no se extinguió en el tiempo, ni tan siquiera después de la revolución sexual. Por el contrario, está presente en la actualidad a modo de baja o alta intensidad, en función del sistema de creencias de cada cual.
Este modelo tradicional o convencional se caracteriza por los siguientes puntos fundamentales:
  • Es Coitocentrista. Es decir establece que el coito vaginal, es la práctica sexual por excelencia. El coito en vez de ser interpretado como una práctica sexual más, es considerado como el centro de las relaciones sexuales, todo gira en torno a él. Cuestiones como la importancia de la virginidad en nuestra cultura explica esto. La importancia que durante muchos siglos ha tenido la reproducción dentro de este marco también explica por qué el coito es tan importante. El coito vaginal (con eyaculación dentro de la vagina) hace que la especia no se extinga. El origen de este coitocentrismo se encuentra en la importancia que a lo largo de la historia ha tenido para la cultura el fin reproductor dentro de la sexualidad. A través del coito, conseguimos reproducirnos.
  • Este modelo iguala la sexualidad a lo genital. Por lo anterior, los genitales cobran una importancia vital dentro de este marco, ya que sin genitales no podemos hacer coito y por tanto reproducirnos. La importancia del tamaño asociado a la potencia sexual/placer también explica por qué los genitales son considerados para este marco referencial pieza vital de la sexualidad. El varón tiende a preocuparse por el aspecto de sus genitales, especialmente el pene y en concreto su tamaño. Muchos se la miden, se ven abocados a comparar el tamaño de su pene con la supuesta media para constatar si tienen un motivo del que preocuparse, pueden respirar tranquilo o tienen pueden sentirse bien seguros y orgullosos.
  • Además potencia lo Heteronormativo. Este modelo, considera que los hombres siente deseo sexual por las mujeres y las mujeres siente deseo sexual por los hombres. Este hecho podemos confirmarlo viendo diferentes medios de comunicación o mismamente en nuestras conversaciones. Sabemos que hay personas que no entrarían en ese saco heterosexual, sabemos que existen personas homosexuales e incluso bisexuales, pero tendemos a heterosexualizar la sexualidad.
  • Es sexista y machista. Asigna unos comportamientos al hombre y otros a la mujer. El primero, cuando es heterosexual debe proporcionar placer a la mujer, con todos los problemas que ello conlleva (doble presión para el hombre debe preocuparse de su placer y el de ella). Se censuran conductas en la mujer que son bien consideradas en el hombre (ej. Masturbación). Además el hombre no puede errar, tiene que durar mucho en sus relaciones, y siempre tiene que tener una erección. La mujer no debe mostrar demasiado su deseo sexual para evitar ser tildada de “ligera”, etc.
En contra de esta visión tradicional, se considera conveniente ser crítico con este modelo sexual que hemos aprendido y pensar que:
  • La Sexualidad no es igual a la Genitalidad: la sexualidad es algo inherente al Ser Humano, somos seres sexuados. Los genitales son un instrumento más de la sexualidad, pero no lo es todo. Todo el cuerpo es sexuado, la piel es nuestro gran órgano sexual. Centrar la sexualidad sólo en lo genital es despreciar el placer que nos puede proporcionar el resto del cuerpo.
  • Hacer sexo no es igual a hacer coito (penetración): por todo lo comentado antes, el coito debe ser entendido como un juego más. Centrar la sexualidad en el coito tiene consecuencias negativas por varios motivos. En primer lugar, haríamos nuestras relaciones sexuales muy pobres (reducir la relación sexual a una sola práctica). En segundo, lugar, dar mucha importancia al coito hace que este cobre más importancia de la que realmente tiene, esto puede favorecer la aparición de problemas sexuales (disfunción eréctil, eyaculación precoz, vaginismo, etc.).
  • El componente PLACENTERO  de la sexualidad, es el fin principal de Sexualidad (por lo comentado antes) junto con el Afectivo. Tenemos derecho a utilizar nuestra sexualidad con un fin Placentero, afectivo, comunicativo, etc.
  • No debemos atribuirnos la difícil tarea de ser el responsable del Placer que obtiene mi Pareja. Cada uno/a centrará su la atención en su propio placer, si hacemos esto, aumentaremos la probabilidad de obtener una buena satisfacción compartida. Nuestro placer depende de nosotros/as mismos/as, lo cual no significa no hacer cosas placenteras por la pareja, sino no hacer esto como norma.
  • Debemos considerarnos el derecho a errar, el cuerpo no siempre funciona al 100%, tengo derecho a no tener Deseo en el 100% de las situaciones. Igualmente, considerarnos con el derecho de tener Deseo sexual sin culpas.
  • FUNDAMENTAL LA CLAVE SEXUAL: sentir más que pensar en nuestras relaciones, es decir, dejarse llevar, pensar sólo en los estímulos eróticos incrementará la probabilidad de activar la respuesta sexual. Por contra, el componente ansiógeno irrumpe la respuesta sexual, generándose problemas en el ámbito sexual como falta de deseo, disfunción eréctil, déficit en el control eyaculatorio, anorgasmia, etc.
Se trataría pues de valorar las ventajas e inconvenientes de ese modelo tradicional que actualmente todos y todas tenemos en mayor o menor medida. Si hay más ventajas que inconvenientes ¿por qué cambiarlo? Pero si existen más inconvenientes que ventajas como pensamos ¿ por qué no cambiarlo desde nuestra adultez y racionalidad?

modelo sexual sexólogos Badajoz